La fuerza de voluntad no existe

Escrito por  23 Ene 2018

Y en este post descubrirás la razón.

Sé que provoco sorpresa en las personas que acuden a mi consulta cuando digo que la fuerza de voluntad no existe, pero me parece un inicio fundamental si quieren salir del bache en el que se encuentran. Atribuir un problema a la "fuerza de voluntad", como suele hacerse a nivel social, frecuentemente supone de forma implícita pensar en un rasgo "de personalidad" que consideramos interno, estable y global, con lo que empujamos a la persona que sufre un problema hacia la desesperanza, la culpa o la rigidez, factores que no sólo no ayudan, sino que entorpecen el cambio estable y la capacidad de adaptación.

 

Una de las aportaciones que más me gusta de la terapia de conducta clásica es precisamente la ruptura de conceptos internalizantes como el de "fuerza de voluntad", proponiendo como alternativa a ello las habilidades de autocontrol que pueden aprenderse, lo que implica esperanza, responsabilidad y flexibilidad en el proceso de cambio. Desde entonces, hemos seguido aprendiendo más del ser humano y sabemos que las estrategias de control o auto-regulación son sólo la punta de un iceberg que incluye:

 

Motivación

 

Necesitamos motivación para poner esas estrategias en marcha; precisamente por este motivo en las primeras consultas nos dedicamos a analizar en profundidad qué consecuencias tiene el trastorno para la persona que lo padece, qué "función" puede estar cumpliendo, qué balance decisional hace de ello, qué implicaciones (positivas y negativas) tendría superar el problema.

 

Expectativas de autoeficacia

 

Para realizar un cambio no sólo hace falta saber (conocer estrategias) y querer (estar motivado para el cambio), hace falta que la persona crea que puede, que es capaz de realizar esas conductas que espera le llevarán a su objetivo.

 

Expectativas de resultado

 

Tenemos una persona que sabe, quiere y cree que puede; pero ¿qué conductas cree que le llevarán a su objetivo? En este aspecto influyen las creencias sobre salud que se divulgan en los diferentes contextos sociales, incluidos de forma muy especial los medios de comunicación. Mientras se fomente un pensamiento mágico que asocia de forma inmediata conductas y regulación de peso y silueta (dietas milagro, productos quemagrasas, cremas reductoras, contadores de calorías por ejercicio físico realizado…), se está dificultando la interiorización de hábitos saludables en un contexto explicativo sano y científico. Por qué se continúa permitiendo es desde luego una pregunta que deberían responder los responsables de Sanidad de las diferentes instituciones públicas.

 

Autoestima

 

En muchas ocasiones nos encontramos con que, después de realizar gran parte del cambio deseado, llega un momento de "vértigo", de no reconocerse a una misma, de no creerse merecedora del cambio...y suele ser un inicio de una recaída prolongada y desesperanzadora; la baja autoestima, unida al sentimiento de culpa, es uno de los factores que más traiciona al no permitirnos la oportunidad de vernos de forma diferente y positiva.

 

Estabilidad emocional

 

Las dificultades para la auto-regulación emocional pueden dificultar el seguimiento más constante de unas estrategias. La mayor impulsividad, la hipersensibilidad al medio, la intensidad emocional… pueden convertirse en obstáculos en un proceso de cambio, pero también pueden ser contemplados como una oportunidad para el crecimiento personal. A mí me gusta emplear esta metáfora con las personas que acuden a mi consulta:

 

Las emociones son una gran riqueza, así que si eres tremendamente rica es normal que necesites un asesor que te ayude durante un tiempo hasta que te manejes con tantas emociones. Pero cuando aprendas a gestionarlas bien.. ¡podrás disfrutar de un inmenso tesoro! Laura Hernángomez

 

Creencias metacognitivas sobre el control

 

Estas creencias (de las emociones, de las conductas, de uno mismo) son determinantes. Tal y como comentaba más arriba, si la persona lo atribuye a un rasgo que no cree tener (“no tengo fuerza de voluntad, soy muy vaga”), difícilmente intentará poner en marcha estrategias con un mínimo de confianza; si cree en soluciones mágicas (de las de un día para otro), difícilmente se implicará en el necesariamente largo proceso de cambio; si cree que el cambio es un proceso de todo o nada, alternará previsiblemente etapas rígidas de hipercontrol con otras de descontrol en las que una pequeña recaída se convertirá en un retorno largo, intenso y desesperanzador al problema... Sin embargo, si se interioriza que el control no es una cuestión de todo o nada, que se puede aprender, que es un camino largo en el que las recaídas, en ocasiones, forman parte del proceso… entonces, se estará permitiendo una oportunidad para el cambio que necesita.

 

Autocrítica constructiva versus destructiva

 

Ligada a todo lo anterior, la forma en que ejercemos la autocrítica, que realmente forma parte intrínseca de las estrategias de autocontrol, será la que decida si flexibilizamos, toleramos errores y los usamos para aprender, o bien rigidificamos con el riesgo de caer en un ciclo de hipercontrol-descontrol que cada vez desgaste más nuestras fuerzas y nuestra motivación al cambio.

 

Circunstancias facilitadoras

 

No podemos olvidar que la persona no vive en un vacío sino en unas circunstancias determinadas, que a veces pueden ser facilitadoras y otras más obstaculizadoras. Aunque también es cierto que dentro de las posibles estrategias de control puede incluirse precisamente la elección de esas circunstancias (no sólo las estrategias de control estimular sino también decisiones más complejas como son el estilo de vida o las relaciones). El apoyo social se ha demostrado de forma repetida como un factor muy relevante, tanto más cuanto más complejo es el trastorno a tratar.

 

Creo que el optimismo es un imperativo ético en la práctica clínica, pero también un imperativo científico. La complejidad del ser humano, de nuestro "objeto de trabajo", lejos de desmoralizarnos constituye un canto a la esperanza: toda persona que llega a consulta, aun a pesar de muchos intentos previos que se hayan frustrado, tiene posibilidades de salir adelante. Sólo hace falta analizar qué factores están bloqueando el cambio y trabajar sobre ellos, asumiendo que es un camino largo, a veces árido, con limitaciones, pero posible.

 

e-max.it: your social media marketing partner
Laura Hernangómez

Psicóloga clínica. Unidad de trastornos alimentarios de Hospital Virgen de la Salud de Toledo.

Psicoterapeuta acreditada por la Asociación Española de Psicoterapias Cognitivas (ASEPCO).

Doctora por la Universidad Complutense de Madrid. He presentado diferentes publicaciones de carácter nacional e internacional, incluyendo el libro de divulgación ¿Por qué estoy triste? Guía para afrontar la depresión (Editorial Aljibe). Colaboro en la revisión de artículos de revistas científicas en el ámbito de la Psicología Clínica.

Además de la práctica clínica y la investigación, siempre me ha apasionado la docencia; recuerdo con mucho cariño mis años como Profesora Asociada en la Universidad Complutense y como preparadora de opositores al examen PIR en el Centro Documentación de Estudios y Oposiciones (CEDE).

Twitter: @LauraHgzCriado y @SanchosQuijotes

Colaboradores

Adetaex