Alimentación consciente y TCA

Escrito por  08 Mar 2016

Piensa en la última comida que has tenido hoy.

¿Serías capaz de visualizar con gran detalle lo que era?, ¿eras consciente del sabor de cada uno de los elementos que componían el plato?, ¿qué textura tenían?, ¿a qué olían?, ¿estabas atento a lo que comías o simplemente lo hacías de forma automática mientras hablabas o veías la TV? Quizás, incluso, ni llegaste a probar bocado por no gustarte nada de lo que había en el plato, o te desagradaba tanto que perdiste el apetito.

 

A pesar de que hoy en día la alimentación ha tomado un papel muy relevante en nuestra sociedad (programas de TV que hablan de nutrición, blogs, libros, etc.), parece ser que esta toma de conciencia sobre la importancia de lo que comemos (y cómo lo comemos) no está siendo del todo saludable, como muestra el aumento de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en los últimos años.

 

Los TCA son cada vez más comunes y ya presentan una prevalencia solo en España del 4.1-6.41% (Rojo et al., 2015), siendo la  Anorexia Nerviosa (AN) y la bulimia nerviosa (BN) el 70% de los nuevos casos diagnosticados al año. Igualmente, cada vez son más los casos que afectan a los jóvenes, y en concreto, el caso de las mujeres que representan la población más afectada por estos trastornos (9 casos de cada 10 son mujeres). Todo ello hace que los TCA sean un importante problema de salud pública en la actualidad.

 

Uno de los aspectos psicológicos que han demostrado tener una gran influencia en la aparición y la cronicidad de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), entre otras variables, es la falta de reconocimiento de las sensaciones de hambre o saciedad, así como una inadecuada gestión de sus emociones. Es decir, una persona con un TCA come más cuando se siente ansiosa, sola, fracasada o deprimida, o relaciona el hecho de estar delgado/a con el éxito personal o la aceptación social, padeciendo una falta de aceptación del propio cuerpo o preocupaciones obsesivas por todo ello.

 

Es en este aspecto de gestión emocional y ganar atención en la observación experiencial de las propias sensaciones y de su aceptación, donde las terapias relacionadas con Mindfulness están adquiriendo una especial importancia en los últimos años como una herramienta que complementa de forma eficaz las terapias que trabajan con TCA (Didonna, 2011). Entre las más conocidas, presentando una mayor eficacia y aportación empírica, está la terapia de aceptación y compromiso (ACT), la terapia dialéctico-conductual (DBT), la terapia cognitiva basada en Mindfulness (MBCT) y el programa de reducción del estrés basado en Mindfulness (MBSR).

 

La práctica de Mindfulness en éstas, se ha mostrado efectiva para mejorar las habilidades de regulación emocional permitiendo una mayor exposición a las emociones desagradables, aumentando su tolerancia, así como reduciendo aquellos pensamientos que acuden de forma automática a nuestra mente de forma repetitiva y nos producen sensaciones o emociones desagradables (Thayer, Friedman y Borkovec, 1996). Igualmente, en los últimos años los programas basados en Mindfulness están integrando la práctica del Mindful eating, consistente en aplicar la técnica de Mindfulness en todo lo que tiene que ver con la alimentación: la elección del producto de forma consciente, diferenciar entre hambre física y psicológica o identificar la señal de saciedad (Grimm y Steinle, 2011). Esta práctica ha mostrado evidencia en la disminución de los episodios de atracones, de los síntomas depresivos y/o una mejora del autocontrol en la ingesta, entre otros.

 

Aunque todavía es pronto para conocer hasta qué punto la aplicación de Mindfulness en los TCA es realmente beneficiosa, todo apunta a que tomar conciencia de lo que comemos, cómo lo comemos y cómo nos afecta a diferentes niveles, es una buena forma de comenzar a prevenir la aparición de estos trastornos o ayudar en su tratamiento.

 

Bibliografía

 

Didonna, F. (Ed.). (2011).Manual clínico de mindfulness. Desclée de Brouwer.

Grimm, E. y Steinle, N. (2011). Genetics of Eating Behavior: Established and Emerging Concepts. Nutrition Reviews, 69(1): 52–60.

Rojo, S. F., Linares, T. G., Arguis, C. B., y Félix-Alcántara, M. P. (2015). Trastornos de la conducta alimentaria. Medicine-Programa de Formación Médica Continuada Acreditado, 11(86), 5144-5152.

Thayer, J., Friedman, B. y Borkovec, T. D. (1996). Autonomic characteristics of generalized anxiety disorder and worry. Society of Behavioral Psychiatry, 39, 255-266.

 

e-max.it: your social media marketing partner
Óliver Jiménez

Psicólogo y formador experto en Mindfulness e Inteligencia Emocional Plena.
Máster en psicología de la salud y psicoterapeuta. 
Doctorando en Mindfulness por la Universidad de Málaga.

Twitter: @OliverJJimenez

Facebook: oliverpsicologo

Web: www.castillopsicologos.com

Comentarios   

0 #2 Óliver Jiménez 13-04-2016 15:46
Muchas gracias Manuel!
El trabajo de uno mismo con Mindfulness en cada sesión entraña grandes beneficios! :)
Citar
0 #1 Manuel 08-03-2016 19:33
Estupendo artículo Óliver!!
Yo también utilizo mucho mindfulness en el tratamiento de trastornos alimentarios y funciona muy bien.
Un fuerte abrazo!!
Citar

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar



Los más visto

Últimos comentarios

Iniciar sesión

Colaboradores

Adetaex