¿Es la obesidad un nuevo trastorno alimentario?

Escrito por  17 Oct 2019

Muchas veces nos acomodamos dentro del salón cómodo y confortable de nuestras ideas y creencias.

Vamos, que nos cuesta salir de la calidez y adentrarnos en el gélido camino desconocido y oscuro que supone abrir la mente. Nos molesta ver el vaso sucio, pero no hacemos nada para limpiarlo, porque al limpiarlo con agua, ésta se volverá turbia y eso nos inquieta más. Preferimos la molestia del vaso sucio que hacer algo para limpiarlo.

 

Hay quien trata de justificar la idea, y no en parte cargados de muchos argumentos válidos, de que la obesidad debería situarse fuera de la clasificación de los trastornos de la conducta alimentaria. La idea de que la obesidad no tiene nada que ver con los trastornos de la conducta alimentaria es defendida con mucha pasión. Y tienen algo de razón.

 

Aunque en este artículo voy a señalar argumentos para la inclusión de los problemas de obesidad dentro de la categoría de los TCA. Quiero insistir previamente en un concepto clasificatorio imprescindible antes de continuar. La distinción entre los diferentes tipos de obesidades según su origen es de vital importancia para situarnos en la explicación de los argumentos. No todas las obesidades tienen el mismo origen. Tan solo existe un porcentaje pequeño de las mismas que tienen un origen orgánico, denominándose endógenas o genéticas, y representan entre un 3 y un 5% del total de los casos de obesidad. Ejemplos de este tipo de obesidades los encontramos en los síndromes de Prader-Willi, Bardet-Biedl o en de Wilson-Turner. El resto, el porcentaje situado entre el 95 y el 97% de todos los casos, tiene un origen ambiental o aprendido y se denominan exógenas o esenciales, determinadas por una etiología multifactorial como los factores psicosociales, económicos y culturales.

 

Quizás sea éste el argumento de mayor consistencia para excluir a los casos de obesidad dentro de la clasificación de los TCA, que no en todos los casos de obesidad y sobrepeso se da una determinación ambiental. Puede darse el caso que alguien que padece el síndrome de Wilson-Turner, enfermedad genética ligada al cromosoma X que se caracteriza entre otros síntomas por una obesidad troncal, baja estatura, discapacidad intelectual y ginecomastia entre otros, haya adquirido unos hábitos de vida donde su nivel de actividad física y sus hábitos alimenticios estén mejorados con respecto a lo que se considere aceptable por las guías clínicas de nutrición, pero su perfil nunca llegará a situarse en normopeso.

 

¿En qué se parecen los TCA y la mayoría de los casos de obesidad?

 

Los trastornos de la conducta alimentaria son indicativos y se refieren por lo tanto a una diversidad de problemas determinados por conductas alimentarias disfuncionales y por creencias irracionales sobre la alimentación, el peso y la forma del cuerpo. Tanto en hombres como en mujeres, existe un determinante común, que es una sobrevaluación del peso y de su forma corporal.

 

Aunque delimitar los TCA a estos determinantes sería confinarse en una habitación, la de la intervención, despojada de cualquier entrada de luz natural, y provista nada más de una bombillita tímida y temblorosa. La percepción que tiene la persona afectada por un TCA de su papel, de su lugar en la sociedad y dentro de su sistema de pertenencia se basa casi enexclusiva en su peso, de la forma de su cuerpo y de la capacidad de controlar estas variables. De esta manera se establece una alteración o conducta disfuncional de la manera de alimentarse y en el control de su peso que condiciona e influye en su salud física y en el funcionamiento psicológico y social.

 

Es por esto que los trastornos de alimentación, que son clasificados como problemas de índole psicológico, e incluyo aquí a los problemas de obesidad, que se clasifican como una categoría o condición médica general, señalan un gran número de asombrosos y desconcertantes fenómenos fisiológicos, biológicos, psiquiátricos, sociales y psicológicos. Desde este enfoque se ha propuesto un continuo “anorexia nerviosa-obesidad” en el cuál, y desde una perspectiva evolutiva, pueden situarse las personas afectadas de TCA a lo largo de los años. Está documentado que más de la mitad de los pacientes con anorexia nerviosa, terminan desarrollando síntomas bulímicos y muchos de estos pacientes afectados de bulimia, refieren antecedentes anoréxicos. El peso sería el factor que determine la posición dentro del continuo, siendo el porcentaje de grasa por defecto el que posicione cerca del polo Anorexia y el exceso de la misma, el que sitúe la posición cerca del polo Obesidad.

 

De alguna manera, la obesidad se considera una de las enfermedades crónicas con mayor morbi-mortalidad, o muertes causadas por enfermedades, y que tiene asociado un impacto económico, social y psicológico devastador. Dentro de este perfil de pacientes, se pueden detectar patrones de ingestas habitualmente anormales, correlacionando de la misma manera con un alto número de trastornos psicológicos y psiquiátricos.

 

La hipertensión, la diabetes mellitus, la enfermedad coronaria, la dislipidemia,la insuficiencia cardiaca, la colelitiasis, la osteoartritis, la apnea del sueño,el inmovilismo, el accidente cerebrovascular, ciertos tipos de cáncer (colon, seno, endometrio, vesícula), las alteraciones menstruales, la infertilidad y el aumento de riesgos en el embarazo son algunos de los factores asociados a la obesidad, además de una actitud negativa que afecta y condiciona, a través de la estigmatización y la discriminación, otras áreas como la laboral, la sentimental, la social y la familiar.

 

Por otro lado, y centrándonos en el aspecto psicológico, los diferentes estudios encuentran una correlación positiva entre problemas de obesidad y frecuencia de síntomas relacionados con trastornos afectivos como depresión y ansiedad. Se destaca también en distintas investigaciones una disminución de algunas capacidades cognitivas como la capacidad de concentración, y se vincula el exceso de peso a unos niveles bajos de autoestima, percepción negativa de la propia imagen corporal y un deteriorado autoconcepto global, muy similares a los datos referidos a pacientes con un TCA establecido. También se ha observado la incidencia de alexitimia con otros aspectos relacionados como anhedonia, impulsividad y dependencia interpersonal, así como la presencia de un carácter evitativo, antisocial y rasgos de personalidad dependiente.

 

Es sorprendente que esta correlación positiva entre sobrepeso u obesidad y los aspectos psicológicos se de en muchos casos de forma bidireccional, alternándose como causa o consecuencia dependiendo del caso, siendo por lo tanto en muchos casos una depresión la que evolucione hacía un abandono físico, una adquisición de malos hábitos y un aumento del sedentarismo que terminará cursando en un episodio de sobrepeso u obesidad. Pero el recorrido se puede realizar en dirección contraria, siendo unos malos hábitos mantenidos durante mucho tiempo, unas circunstancias de vida poco ventajosas o algún problema de salud lo que termine ocasionando un aumento de peso progresivo que derive en otro caso de sobrepeso u obesidad, que acabe condicionando y minando la calidad de vida de los pacientes, donde la depresión puede estar esperando en la puerta.

 

De la misma manera que en los TCA, se ha observado que en pacientes con problemas de obesidad, se presentan con bastante persistencia historias previas de abuso físico, sexual y/o emocional. Y con respecto al comportamiento alimentario, se señala de una forma muy reiterativa la presencia de trastorno de atracones o comportamientos de sobreingesta, síndrome del comedor nocturno, conductas de picoteo sin abuso de cantidades y conductas de ingesta emocional.

 

Además se ha documentado el tránsito y la evolución desde los problemas de obesidad hacía problemas de bulimia. Es muy común que pacientes con problemas de exceso de peso inicien periodos restrictivos y/o dietas muy severas con el objetivo de disminuir de peso, adentrándose en el peligroso circulo vicioso de restricción-atracón.

 

Conclusiones

 

A modo de colofón quiero indicar unos cuantos tips que nos ayuden aargumentar en esta línea que planteo:

 

- La obesidad se puede considerar cómo una alteración en el aprendizaje, siendo su consecuencia final, un excesivo consumo decalorías, por lo tanto, SI SE TRATA DE UNA ALTERACIÓN DE LACONDUCTA ALIMENTARIA, que puede abordarse desde la modificaciónde la conducta y plantearse dentro de las teorías clásicas del aprendizaje.

 

- Las personas con obesidad suelen comer más cantidad de la que necesitan las personas que no padecen obesidad, por lo tanto, SI SE TRATA DE UNA ALTERACIÓN DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA, tratándose de nuevo intervenir hacía un reaprendizaje.

 

- Las personas que padecen obesidad suelen responder de manera diferente a estímulos externos que las personas que no padecen obesidad, por lo tanto, SI SE TRATA DE UNA ALTERACIÓN DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA. Cualquier estímulo visual, olfativo, auditivo,o evocado en nuestra imaginación, tiene la capacidad de evocar una respuesta de aproximación hacía este estímulo. Las personas con obesidad tienen dificultades para discriminar estos estímulos externos con señales interoceptivas.

 

- Se observan grandes diferencias en la manera de alimentarse en general entre las personas que padecen obesidad y las que no la padecen, por lo tanto, SI SE TRATA DE UNA ALTERACIÓN DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA.

 

- Se puede educar, entrenar y modificar la conducta alimentaria en las personas que padecen obesidad, dirigiendo el objetivo final a la reducción de peso a través del cambio de hábitos en general, pero en concreto, a través de la modificación de una conducta alimentaria disfuncional, por lo tanto, SI SE TRATA DE UNA ALTERACIÓN DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA.

 

Quizás si comenzamos a tener todo esto en cuenta, podamos ofrecer una mejor ayuda en los casos de obesidad que no remitan con abordajes tradicionales.

 

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Alfonso Méndez

Psicólogo General Sanitario. Máster en Terapia de Conducta y salud. Magister en Nutrición y Dietética. Máster en RR.HH. 
Certificado como psicoterapeuta EuroPsy. 
Experto universitario en psicoterapia grupal. Experto universitario en Terapia Familiar Sistémica.
Dirige la Unidad de Obesidad del Instituto Centta desde 2012 y compagina su actividad clínica con la docencia.
Coordina el grupo de trabajo de TCA y Obesidad del colegio de psicólogos de Madrid.
Socio de la AEETCA, la SEEDO y de GETEM.
Forma parte del comité de expertos de la Fundación Española de Expertos en Obesidad. 

Colaboradores

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