La persona que serás: 3 etapas para descubrir quién eres

Escrito por  16 Dic 2020

El miedo a no reconocerte tras la enfermedad puede impedirte avanzar.

Es habitual que un gran porcentaje de personas que sufren trastornos alimentarios empiecen su padecimiento en la adolescencia, y desgraciadamente cada vez empiezan antes.

 

Eso significa pasar mucho tiempo de convivencia con la enfermedad en una etapa crucial del desarrollo. El trastorno te encerró en su cárcel de falsas promesas impidiéndote salir a la vida y alimentando tu miedo. Te acostumbraste durante demasiado tiempo a que dentro de ti siempre eráis dos: tú y la odiosa inquilina. En esas condiciones, es muy posible que sientas que perdiste oportunidades vitales y el crecimiento que implican en diferentes áreas. Por otra parte, también puedes experimentar una distancia extraña con las personas de tu edad: la lucha con la enfermedad implica grandes desafíos que encierran aprendizajes profundos, y en ocasiones un mayor autoconocimiento, planteándote cuestiones que quizás no todo el mundo se plantea. Eso puede hacerte sentir "con el pie cambiado" al "volver al mundo". Además, no olvidemos que una de las trampas del trastorno alimentario es darte una falsa sensación de seguridad, convirtiéndose en una muleta de la que cuesta desprenderse.

 

Seguro hubo momentos mejores y peores, pero incluso en los momentos mejores, quizá te sentías tirando de un lastre muy pesado que te impedía avanzar con libertad. Lo importante es que nunca te rendiste. Y eso es porque oteaba en el horizonte un resquicio de esperanza y en tu interior una parte de ti que anhelaba seguir creciendo.

 

¿Para qué te contamos esto?, te preguntarás. Porque es importante entender que en el fondo de la lucha contra la enfermedad está siempre la dialéctica entre, por un lado, el miedo al futuro, a coger peso y tener otro cuerpo, a quién será ese "nuevo yo" y, por otro lado, el desafío de vivir las emociones con intensidad (la alegría, el dolor, la tristeza, el enfado), pero sin el refugio esta vez que da la alimentación, lo que da miedo, mucho miedo. 

 

¿Has jugado alguna vez al monopoly? En este juego, como en otros, unas veces recibías una herencia de una tía desconocida que vivía en el extranjero, otros perdías 3 turnos y en otras ocasiones ibas a la cárcel. La vida es un poco así: a veces te vuelves loco de alegría por algo, y otras estás sumido en una enorme tristeza por una pérdida, pero lo importante es seguir jugando, esperando tu turno, y avanzando. 

 

Recuperando tu esencia

 

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La palabra esencia, que tanto nos recuerda a nuestra queridísima Marta García, psicóloga de alimentatuesencia y colaboradora de Cómete el Mundo, es un concepto clave para saber quién eres. Y para descubrir tu esencia tendremos que mirar atrás. Darnos cuenta de cómo eras cuando estabas sin el trastorno, qué te gustaba de ti, cómo te comportabas, ¿eras una persona curiosa, sensible, emotiva, alegre, prudente, habladora, reservada, tímida, responsable...?

 

Te ayudará recordar qué decían de ti. Seguramente habrás recibido comentarios positivos sobre lo que les gustaba de ti, y probablemente también de lo que no les gustaba. De esa esencia lo que nos sobra son las etiquetas, sobre todo aquellas que nos hicieron sentir poco válidos, torpes, inútiles y un largo etcétera (Soler y Roger, 2020, Niños sin Etiquetas). Es importante que ahora que eres adulta puedas cuestionar las etiquetas que te hicieron daño.

 

Y, más allá de las etiquetas, intenta recordar: qué te gustaba, qué te daba tranquilidad, qué te aportaba sensaciones agradables, ¿tenías algún refugio especial?, ¿desarrollabas algunas aficiones?, ¿qué te movía?

 

Esta autoexploración puede ser dolorosa a nivel emocional. Natalia Seijo, habla del yo rechazado para referirse a ese momento en tu vida, una parte dentro de ti a la que no quieres volver. Tal vez fuiste un niño o niña gordita, o sufriste tu primer rechazo amoroso y empezaste a sentirte no válido.

 

Una vez que hayas metido en tu mochila esos ingredientes de tu esencia, tendremos que proseguir el viaje de autodescubrimiento.

 

Transformando tu yo actual

 

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Para empezar, te recomendamos la lectura del post "Yo, yo misma y todas mis otras yoes" de la maravillosa María Sopeña, para descubrir otras partes que pueden formar parte de ti y que limitan tus posibilidades en la actualidad. Esas diferentes facetas también se aplican a cómo te relacionas con tu imagen corporal.

 

Por supuesto te proponemos empezar a potenciar lo que te gusta de ti y lo que disfrutas. Desde la aceptación y las emociones positivas es mucho más fácil que el cambio y el crecimiento fluyan.

 

Pero esta parte de tu proceso de saber quién eres conlleva también aceptación de las cosas que no te gustan pero forman parte de ti o no puedes cambiar (altura, complexión física...), y desarrollar aquellas cosas que no te gustan de ti, pero en las que puede haber cambio (aspectos corporales, forma de ser...), de manera sana, sin machacarte ni tratarte con exigencias imposibles, sino desde el autocuidado y el respeto hacia ti.

 

Con respecto a lo que no te gusta, te puede resultar útil analizar:

 

  • ¿Por qué no te gusta? ¿Realmente no te gusta o es que te han etiquetado o te han hecho sentir mal por ello? ¿Es realmente tan "malo"? ¿Es insano? ¿Hace daño a los demás o a ti?

 

  • Las cosas no suelen ser blancas o negras...ni los rasgos malos son tan malos ni los rasgos buenos tan buenos. ¿Qué ventajas encuentras en ese rasgo supuestamente negativo? ¿Qué función ha cumplido en tu vida? O ¿qué cosas buenas te aporta? La mayoría de los rasgos de personalidad tienen ventajas y desventajas. No suelen ser insanos en si mismos, lo peor suelen ser los extremos. Por tanto, tu obsesividad, tu impulsividad, tu falta de asertividad, tu timidez, tu sensibilidad… tendrán su parte negativa cuando se presenten de forma drástica pero seguro que tienen otra cara de la moneda, una función positiva en algún momento,que ahora puedes cuestionar porque estás en un momento vital diferente.

 

  • Fíjate en las excepciones, en los momentos en los que te sales de esa forma de funcionar. Analiza detenidamente qué te ayudó a suavizar tu conducta y foméntalo.

 

  • Recuerda que si no comprendes tu comportamiento te resultará muy difícil cambiarlo. Nadie se saca una espina si no sabe dónde la tiene.

 

  • Ten en cuenta que la mayoría de las veces el cambio es una combinación entre lo que no puedo cambiar (por ejemplo, mi tendencia temperamental al ciclo miedo/evitación, mi obsesividad, mi impulsividad, mi complexión corporal…) y lo que sí (que consiste más bien en redirigir aquello que no me gusta en direcciones más positivas). No intentes ser alguien diferente a ti. Intenta ser la mejor versión de ti mismo.

 

Creándote nueva

 

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Después de haber recorrido las 2 etapas anteriores de este viaje, de colocar tu pasado recuperando aquello que quieres conservar, transformar tu yo actual para sentirte más cómoda y feliz de forma sana, llega el momento de salir al encuentro de una parte de ti desconocida hasta ahora.

 

Hay mucho que aún no has podido desarrollar de ti, el trastorno secuestra facetas de ti que pueden resultarte ahora sorpresivas. Es el momento de crear esa parte nueva que te acompañará en adelante. Es el momento de sacar lo mejor de ti.

 

Parte de lo que yo era en el pasado fue lo que me condujo a la enfermedad, por lo que necesito dirigirme a explorar nuevos horizontes. La enfermedad ya cumplió su función. Ahora puedo estar preparada para despedirme de ella.

 

Es normal que tengas miedo a no reconocerte, porque en realidad no lo harás, hay una parte de ti cuando superes el trastorno que será totalmente nueva y eso está bien.

 

Recorrer estas etapas en compañía de profesionales cualificados te ayudará a convertirte en la persona que quieres ser, para tener una vida plena, con la dosis de sufrimiento e insatisfacción que desafortunadamente a todos nos toca.

 

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Laura Hernangómez y Manuel Antolín

Laura Hernangómez Criado

Psicóloga clínica. Unidad de trastornos alimentarios de Hospital Virgen de la Salud de Toledo.

Psicoterapeuta acreditada por la Asociación Española de Psicoterapias Cognitivas (ASEPCO).

Doctora por la Universidad Complutense de Madrid. He presentado diferentes publicaciones de carácter nacional e internacional, incluyendo el libro de divulgación ¿Por qué estoy triste? Guía para afrontar la depresión (Editorial Aljibe). Colaboro en la revisión de artículos de revistas científicas en el ámbito de la Psicología Clínica.

Además de la práctica clínica y la investigación, siempre me ha apasionado la docencia; recuerdo con mucho cariño mis años como Profesora Asociada en la Universidad Complutense y como preparadora de opositores al examen PIR en el Centro Documentación de Estudios y Oposiciones (CEDE).

Twitter: @LauraHgzCriado

Instagram: laurahgzcriado

 

Manuel Antolín Gutiérrez

Psicólogo (Nº Colegiado: EX-561), terapeuta y formador. 

Experto en trastornos alimentarios y psicología de la obesidad.

Docente en curso de experto de trastornos alimentarios de Nortesalud.

Realizo asesoramiento y grupos de apoyo para familias, tratamiento psicológico con personas afectadas y prevención con población de riesgo.

Colaborador de ADETAEX (Asociación en defensa del tratamiento de los trastornos alimentarios en Extremadura) desde 1999 hasta la actualidad.

Creador del Proyecto Cómete el Mundo, cuyo objetivo es reducir la incidencia de la 3ª enfermedad crónica de la adolescencia, como son Los trastornos alimentarios. 

Puedes escucharme semanalmente en Cómete el Mundo de RNE Radio 5.

Twitter: @Magantolin8 Facebook: manuelantolinpsicologia Instagram: manuelantolinpsicologia

Sitio web: psicologiaresuelve

Colaboradores

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